Grammata lanza en Colombia sus eReaders

La empresa española convertirá el país en su puerto de entrada al continente americano…
Grammata es una compañía española que nace en el año 2007, vendiéndose el primer eReader en marzo de ese año antes de que Amazon vendiera su primer Kindle. Su objetivo era cubrir primero su mercado natural, España, y luego a los demás países de habla hispana, con una gama de dispositivos al alcance de los compradores y una especial orientación a la educación y estimulación de la lectura.
En la sociedad moderna, conocida como “de la información”, Grammata se convierte en una alternativa real para América Latina desde el año 2011 cuando ingresa a México y Argentina. Sin embargo, conquistados esos mercados y lograda la meta de posicionar la marca, las directivas de la empresa dirigen su mirada hacia Colombia por la importancia del mercado local, gracias a los avances tecnológicos del país y al énfasis que las autoridades nacionales han dado a la integración de TIC a la educación y el fomento a la lectura en los últimos años.
El anhelo de la compañía no es otro que el de respaldar las palabras del presidente Juan Manuel Santos en el Encuentro Internacional de Formación de Lectores en la Primera Infancia, cuando afirmó: “Desde el Gobierno nacional vamos a continuar apoyando las iniciativas para la primera infancia, fortaleciendo programas que incentiven el pensamiento creativo y articulando los esfuerzos de las diversas entidades hasta que cada niño reciba una atención integral de calidad”.
Las políticas empresariales de Grammata han hecho que la compañía haya tenido un notorio crecimiento. Para el 2007 la empresa entregó al mercado español su primer lector digital bajo su marca Papyre, y una amplia oferta de libros virtuales.
La aceptación fue tal, que un año más tarde, en el 2008, la marca Grammata ya era referente en el mercado de lectores digitales y el PAPYRE 6.1 era el eReader (Lector Digital) más vendido en España. Fue así como, ante la imperiosa necesidad, Grammata inauguró el portal www.grammata.es con una amplia gama de servicios y contenidos.
La historia de Grammata se siguió construyendo, y en el 2009 la compañía era líder en ventas en el mercado español, lo que estimuló a que en el 2010 fuera presentada la tienda en línea a través del portal www.grammata.es, con estrategias claras de estar cerca del usuario, permitiéndole no sólo una mayor participación, sino una comunicación bidireccional con los asesores de productos, servicios y contenidos.
Colombia se convertirá así en la puerta de acceso a los demás países del área Andina y uno de sus proyectos es permitir el acceso de los editores colombianos al público lector, vía libros electrónicos comercializados desde la plataforma Grammata, tanto en Colombia como en el resto de países de habla hispana. Hoy ya son más de 40 mil títulos de las principales editoariales en lengua española. (www.grammata.co).
Pero Grammata es mucho más que distribución de dispositivos de lectura digital o venta de contenidos. La empresa presta servicios integrales a la industria editorial, y a compañías y organismos que tienen departamentos de publicaciones en el mundo editorial académico, educativo, sanitario, jurídico y profesional en general, con diversos servicios como la digitalización de libros, la creación de e-Books, el comercio electrónico a través de internet sin exclusividad o la oferta de contenidos que aporten al lector un valor añadido, lo que hace de Grammata una verdadera opción para la sociedad no sólo en Colombia sino en el resto de América Latina.
Hoy, no sólo son lectores digitales, Grammata ha diseñado tabletas de gran utilidad con contenidos, centro multimedia, altavoz incorporado y oficina portátil. Los PAPYRE están al alcance de todos y cumplen con los requerimientos técnicos exigidos por los expertos críticos a nivel mundial. Reúnen innovaciones tecnológicas, excelentes y modernos diseños e inmejorables experiencias en los usuarios. El potente portal web de Grammata cuenta además de las tabletas y los lectores digitales, con una gran cantidad de libros virtuales (600 gratis, incluidos en la compra de los dispositivos) y más de 40.000 títulos para compra. Y a través de sus portales, los usuarios, que superan los cien mil, disfrutan de un servicio cercano y ágil, enfocado en dar asistencia rápida y proporcionar herramientas para disfrutar las tabletas y los lectores digitales.
Avance lento del libro electrónico en México

Mientras en otros países con un mercado editorial fuerte el libro electrónico ya forma parte de sus balances, con crecimientos extraordinarios, en México no termina por despegar, en especial porque las tabletas depositarias de los libros electrónicos son caras y sólo un sector social tiene acceso a ellas, “sector que ciertamente no es el que más lee”.
La Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) reconoce que apenas comenzaron a analizar el fenómeno en el país, aunque editores de Sexto Piso, Ediciones Sin Nombre, Ficticia y el Fondo de Cultura Económica (FCE) piensan que la situación se revertirá antes de lo esperado, “porque la educación y la cultura de las nuevas generaciones depende, en gran medida, de los dispositivos digitales”, como señala Marcial Fernández, editor de Ficticia.
“Hay mucho interés teórico de parte de los editores y muy poco resultado práctico por parte del mercado y las razones siguen siendo las mismas”, explica Tomás Granados, coordinador Editorial en el FCE: “Hay pocos dispositivos disponibles para los lectores en español y prácticas endebles de compra en línea, en particular porque el libro no es una prioridad para quienes tienen el hábito de compra en línea”.
Muchos de los aspectos más interesantes de los libros digitales vienen del Conaculta, asegura José María Espinasa, editor de Ediciones Sin Nombre, a través de las aplicaciones de Blanco y Muerte sin fin, pero todavía es muy incierto su desarrollo.
“En España ha generado más propuestas, pero tampoco son muy claras. Solo sociedades con un mayor grado de cultura técnica o virtual muestran una evolución más sintomática que significativa. El riesgo es que se profundice la brecha tecnológica-cultural.”
Desconfianza digital
Desde la perspectiva de Diego Rabasa, editor en Sexto Piso, aún hay barreras importantes como la penetración del comercio electrónico en nuestro país, el costo de los lectores y el hecho de que muchos lectores dependen de la experiencia de compra (compras de impulso) para saber qué libro elegir.
“Hoy en día las cifras de ventas que nosotros tenemos de aquellos que se han aventurado en el libro electrónico aún no ameritan la inversión necesaria para rehacer contratos y corregir los archivos para que estén disponibles en este formato.”
Para José María Espinasa, el gran problema es que México es un país de enormes desigualdades, porque quienes tienen acceso a lectores, tabletas y demás no leen, “y los que leen tienen un acceso limitado a esos dispositivos; a ello agrégale que no se han estandarizado ni la plataforma ni los programas, y tienes que tener varios dispositivos.
“Lo que cuesta una tableta no lo gasta en libros en papel un estudiante de universidad en toda su carrera. El optimismo por su evolución es tan perjudicial como cerrarse a su existencia.”
A ello habría que sumar factores como el que Amazon —la tienda en línea más importante— aún no tiene la presencia que se desearía, agrega Tomás Granados, y luego distribuidoras como Libranda todavía tienen una presencia muy tímida en México, “pareciera que aún vivimos en el aislamiento geográfico de la lógica del papel.
“Hay un problema de oferta. Algo que va a pasar es que los primeros en adoptar el libro electrónico serán personas con cierta capacidad de compra, con cierta curiosidad intelectual y facilidad tecnológica y ese es un sector duro entre los lectores.”
Sin embargo, uno de los hechos que transformaría la lógica del crecimiento del mercado del libro electrónico en México ni siquiera está vinculado con la industria editorial: además de no existir una cultura de compras por internet, en especial por la desconfianza de dar los datos de una tarjeta de crédito en línea, también hay una baja penetración que el internet de banda ancha tiene en México, “tenemos uno de los servicios más caros y malos de la OCDE”, en palabras de Diego Rabasa. Cuando eso cambie, seguramente impactará en el libro.
Claves
Sin presencia
► Dentro del catálogo de Sexto Piso, el libro electrónico no tiene presencia alguna. En el caso del FCE, al ser una de las mayores impulsoras del libro electrónico, no representa ni siquiera 1 por ciento de su acervo vivo.
► José María Espinasa reconoce que la literatura de Ediciones Sin Nombre tiene muy poca demanda en papel, pero tiene todavía menos en soporte electrónico, aunque está convencido de que “contra lo que se dice, el cambio debe ser lento y cuidadoso, porque el vértigo que ha provocado la red amenaza con acabar con el lector”.
► En Ficticia, para el próximo año se pretende lanzar un primer proyecto de 50 libros electrónicos, una colección de Cincuenta cuentarios, para ponerlos a la venta, con precios más accesibles que los de soporte de papel, en su librería de www.ficticia.com.
América Latina conoce su potencialidad en el mercado del libro electrónico

El pausado tránsito hacia una cultura de lectura de libros electrónicos en Latinoamérica se dinamizará con la puesta en marcha de una plataforma digital en la que actualmente trabaja el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc).
El Cerlalc, organismo de la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) del que forman parte 21 países del continente, está “trabajando en dotar a la región de una plataforma única iberoamericana que contenga el catálogo de todas las producciones nacionales”, señaló a Efe el presidente del organismo, Fernando Zapata.
La plataforma permitirá que los lectores puedan comprar en línea las obras que se producen en la región, desde publicaciones académicas hasta los apasionantes relatos que con sus plumas narran autores como Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa.
A pesar de que, según señala Zapata, en América Latina no hay “una clientela adecuada para la venta de libros digitales”, la industria editorial está ampliando la oferta de contenidos electrónicos en el continente.
El informe “Global Entertainment and Media Outlook: 2012-2016”, de la PricewaterhouseCoopers (PWC), publicado en junio pasado, proyecta que para 2016 el gasto mundial en libros electrónicos será de 20.800 millones de dólares, lo que representará el 17,9 % del mercado total, mientras que en 2011 fue solo del 4,9 %.
Para el avance del libro electrónico, América Latina será un mercado fundamental y, por ello, la compañía estadounidense de comercio en línea y creadora del dispositivo de lectura digital Kindle, Amazon, abrirá en 2013 tiendas virtuales en Argentina, Chile y Brasil.
Un estudio de la Asociación de Editores Americanos (AAP, por sus siglas en inglés), publicado en mayo pasado, encontró que las ventas de libros electrónicos en EE.UU. aumentaron un 201,6 % de 2010 a 2011.
Los compradores latinoamericanos que en 2010 representaron ganancias para los editores estadounidenses de 427.900 dólares, en 2011 gastaron 1,3 millones, por debajo de los mercados de Europa y de Reino Unido que llegaron a los 5,8 y 7,1 millones, respectivamente, según la AAP.
Pero los países del continente no solo se han preocupado por ampliar la oferta de libros electrónicos, sino en aumentar su propia producción y esto ha permitido que, según los últimos datos de las agencias nacionales de ISBN, la región pasara de producir 6.639 en 2008 a 7.513 en 2009.
Además de los esfuerzos del mercado, Gobiernos de “países como Uruguay, Ecuador, Venezuela, Brasil, Colombia y México se han tomado muy en serio la labor de dotar a las escuelas y a los estudiantes de un dispositivo electrónico”, con lo que se propicia una mejor adopción del libro digital, considera Zapata.
Sin embargo, el camino que debe recorrer una mejor inserción del libro electrónico en la región debe comenzar por el acceso a internet y la tenencia de un computador en casa, materia en la que América Latina tiene mucho que mejorar.
De acuerdo con investigaciones de la compañía de mercadeo en Internet ComScore, 118 millones de personas tienen banda ancha en la región, con lo que no alcanzan a cubrir más de la cuarta parte de la población.
A la baja disponibilidad de dispositivos de lectura y la falta de catálogos digitales se suma la reducida oferta de obras en español, en comparación con las obras en inglés.
Según muestra el estudio “Digital Europe: Diversity and Opportunity” de la compañía europea Enders Analysis, el 20 % del mercado editorial de Estados Unidos y el 11 % del Reino Unido dependía de los libros electrónicos en 2011.
El porcentaje en América Latina era del 6,1 %, en 2009, según las últimas cifras de que dispone el Cerlalc.
Consciente de sus limitaciones, el continente debe trabajar de acuerdo a sus capacidades y enfocar sus esfuerzos en la educación, ya que “por más que tengamos dispositivos a la mano, si el profesor no cumple con generar amor por la lectura, si en la casa no animan a los niños para que lean, internet no lo va a hacer”, recalcó Zapata.
“La preocupación de América Latina y de otros países en desarrollo debe ser cerrar las brechas de lectura” para darle más presencia a los idiomas español y portugués en contenidos digitales y convencionales, añadió el director del Cerlalc.
Con este panorama llegarán los latinoamericanos al II Simposio Internacional del Libro Electrónico, que tendrá lugar del 11 al 14 de septiembre en México D.F., para debatir sobre los retos que deberán enfrentar conjuntamente para posicionar el mercado de los libros digitales en sus idiomas naturales.
Amazon entrará en la jungla electrónica de Brasil

El gigante del comercio electrónico Amazon planea entrar en Brasil en el cuarto trimestre de 2012, con la mira en el expansivo mercado del país que inspiró el nombre de la empresa.
La firma, que lleva el nombre del río más largo de Brasil, pondrá un pie allí con su lector electrónico Kindle y un catálogo de libros electrónicos en portugués, dijeron a Reuters editores y una fuente cercana a los planes de la firma.
La estrategia 100 por cien digital permitiría a Amazon minimizar los riesgos de meterse de lleno en el mercado minorista de un país con notorios problemas de infraestructura y un complejo y costoso sistema tributario.
“Brasil será el primer país donde Amazon entra sólo con (un producto) digital por las dificultades logísticas e impuestos,” dijo la fuente de la industria. “¿Tener una operación total minorista? Sería ideal, claro,” añadió.
Amazon es la última compañía estadounidense que busca una tajada del mercado minorista online brasileño, valorado en unos 10.500 millones de dólares (unos 8.290 millones de euros) y que debería crecer un 25 por ciento este año impulsado por la expansión de la clase media. Una de las que ya han desembarcado es la página de vídeos a través de Internet Netflix.
La llegada de Amazon a América Latina sería su última aventura en mercados emergentes tras entrar en China en 2004 y en India este mismo año.
Pero la operación se produce cuando la expansión económica de Brasil, impulsada por la demanda interna, comienza a flaquear. Brasil crecería este año menos del 2,7 por ciento de 2011, lo que plantea interrogantes sobre el momento escogido por Amazon.
Pedro Guasti, director de la firma de análisis eBit en Sao Paulo, dice que el volumen de negocios electrónicos de Brasil resulta ahora atractivo para Amazon. “Este año vamos a llegar a unos 12.000 millones de ventas online, un nivel que justifica su entrada. Si esperan mucho más se volverá demasiado caro.”
Los planes avanzan con discreción. Craig Berman, un portavoz de Amazon, dijo que la compañía no comenta sobre especulaciones.
Pero editores brasileños entrevistados por Reuters dijeron que durante los últimos meses celebraron varias reuniones y teleconferencias para negociar contratos con el director de contenido Kindle de Amazon, Pedro Huerta.
“Nos dijeron que el plan es comenzar entre octubre y noviembre,” dijo uno de los editores, que pidió no ser identificado.
DOMINIO DE KINDLE
Amazon cree que podrá dominar rápidamente el mercado de ‘ebooks’ de Brasil con su dispositivo Kindle, disparando las ventas de libros electrónicos hasta un 15 por ciento del mercado editorial brasileño en el primer año, desde el actual 0,5 por ciento, según la fuente cercana al plan de la empresa.
Amazon espera acaparar un 90 por ciento del mercado, añadió, en parte porque muchos brasileños ya descargan libros de su página web desde lectores comprados en el extranjero.
Los brasileños suponen un 1 por ciento del tráfico global en las páginas de Amazon, según datos de Alexa, una firma de información de la compañía. Reino Unido y Alemania, países donde la empresa ya opera, representan un 2,3 y 1,3 por ciento respectivamente.
Para conquistar el mercado brasileño, Amazon planea vender su lector Kindle más simple a un precio inferior a 500 reales (unos 196 euros), tres veces más caro que en Estados Unidos pero por debajo de otros lectores rivales, dijo la fuente.
Amazon repetirá en Brasil su estrategia de priorizar la cuota de mercado sobre los beneficios, que ha generado críticas sobre la capacidad de la empresa de ganar dinero a largo plazo.
La compañía ha firmado contratos con unas 30 editoras brasileñas y está ultimando un catálogo de 10.000 libros electrónicos de cara a la temporada de compras de Navidad.
Un editor involucrado en las negociaciones dijo que Amazon planea vender sus ebooks a un 70 por ciento del precio establecido, con un margen de entre el 40 y 50 por ciento.
“Los ingresos para nosotros serán insignificantes, pero es un canal importante para promocionar nuestros productos y vender más libros físicos,” dijo.
América Latina lee poco

Así se deduce de un estudio elaborado por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), un organismo con sede en Bogotá, dependiente de la Unesco y dirigido por el colombiano Fernando Zapata, quien no pierde la esperanza de que la región llegue a tener una “masa de lectores” por placer.
“En el CERLALC tenemos la percepción de que los índices de lectura están creciendo”, señala Zapata.
El centro que dirige Zapata acaba de presentar un estudio comparativo sobre el comportamiento lector y los hábitos de lectura, que abarca a Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México y Perú, además de España, que sirve como referente de un país desarrollado.
Está basado en estudios locales, no todos correspondientes al mismo año (2011, 2006 y 2004), y muestra que en promedio más de la mitad de los habitantes de los seis países no lee.
La falta de estudios sistemáticos y periódicos sobre la lectura en la mayoría de los países latinoamericanos es significativa para el CERLALC, que ha desarrollado una metodología específica y unificadora con el fin de obtener datos fiables que ayuden en la elaboración de políticas públicas de fomento de la lectura.
“Sabemos que en Cuba, por ejemplo, hay una enorme cantidad de lectores, pero no está medido, tampoco tenemos datos de Centroamérica”, señaló Zapata.
En lectura de libros Argentina está en cabeza con un índice del 55 %, seguido de Chile (51 %), Brasil (46 %), Colombia (45 %), Perú (35 %) y México (20 %). En España el índice es del 61 %.
Eso significa que, en promedio, el 41 % de la población de todos esos países lee libros, con una frecuencia que va de al menos una vez al mes hasta una vez al año.
Chile y Argentina encabezan la lista de cantidad de libros leídos al año por habitante, con 5,4 y 4,6, respectivamente, frente a los 10,3 de España, mientras que México y Colombia, con 2,9 y 2,2, están en la parte más baja de la escala.
En lo que se refiere a revistas es Chile el país con más lectores: un 47 % de la población dice leerlas con frecuencia, un punto porcentual más que en España (46 %).
En la otra punta de la escala está Colombia, con solo un 26 % de lectores de revistas.
En lectura de periódicos, el líder regional es Perú con un índice del 71 %, bastante cercano a España (78 %) y muy separado de los otros cinco países, pues su seguidor inmediato es Chile con el 36 %, mientras que en México solo el 15 % de la población dice leer periódicos.
Las mayores diferencias entre los lectores de España y los de los seis países estudiados radican en los motivos para leer.
Mientras en España el 85 % dice que lee por placer, en América Latina los motivos más aducidos son la actualización cultural y los conocimientos generales, y las exigencias escolares, académicas o laborales.
Según el CERLALC, leer por placer marca la diferencia entre ser un lector asiduo o esporádico, y la prueba está en que en el país latinoamericano con un mayor índice de lectura de libros, Argentina, el 70 % dice leer por gusto.
El 55 % de los brasileños lee para actualizar sus conocimientos generales y culturales, y el 35 % de los chilenos por exigencias escolares o académicas.
La razón más aducida para no leer es la falta de tiempo, con porcentajes que van desde el 53 % de Brasil hasta el 28 % de Chile, y en segundo lugar la falta de interés, mayor en Colombia, donde esta razón es mencionada por un 67 %.
El estudio demuestra que la forma mayoritaria de acceso a los libros en América Latina es comprándolos, al igual que en España, y en segundo lugar pedirlos prestados a otras personas.
En Colombia, el 31 % pide libros prestados, y en Perú solo el 23 % de los que acceden a libros los compra.
La casa es el lugar preferido por la gran mayoría para leer, pero son más los chilenos que gustan de leer en las aulas (55 %) que en el hogar, y las librerías sigue siendo para todos el principal lugar de compra.
La lectura ocupa un lugar secundario en las actividades de tiempo libre. En los países con más lectores, como Argentina y Chile, aparece en el quinto lugar de las actividades preferidas, por detrás de ver la televisión, escuchar música, reunirse con amigos o hacer deporte.
Amazon lanza tienda con más de 30.000 libros electrónicos en español

El gigante de ventas por internet Amazon anunció este jueves el lanzamiento de una tienda especializada con más de 30.000 libros electrónicos en español para sus tabletas Kindle.
Según la empresa, la tienda virtual llamada ‘eBooks Kindle en Español’, contendrá “la mayor selección de best sellers en español disponibles en cualquier parte de Estados Unidos”, según un comunicado.
Además de incluir a ganadores del premio Nobel, como Gabriel García Márquez, Camilo Jose Cela y Mario Vargas Llosa, y títulos de grandes ventas de autores como Carlos Ruiz Zafón e Isabel Allende, la tienda ofrecerá una larga lista de best sellers anglosajones traducidos al español.
Para celebrar el lanzamiento, Amazon ofrece un volumen exclusivo para la tienda, “El Libro de los Manuales”, del brasileño Paulo Coelho, el escritor de mayores ventas de textos en español en Amazon.
“Creo que muchas más personas tendrán acceso a grandes historias de diversos autores con esta experiencia digital mejorada”, dijo Coelho, citado por el comunicado.
Amazon ofrece además en sus tabletas Kindle suscripciones a catorce periódicos latinoamericanos y una larga selección de libros infantiles.
Publican el primer eBook inédito en castellano de Stephen King

Plaza & Janés, sello editorial del grupo Random House Mondadori, ha publicado «Área 81», el primer e-book inédito en castellano de Stephen King, que únicamente se editará en formato digital.
El libro está a la venta desde el 29 de marzo y estará disponible a 1,99 euros en todas las librerías online que venden e-books.
Según el comunicado difundido por la editorial, «Área 81» (originalmente «Mile 81») es una novela corta que se publicó el pasado mes de septiembre en el mercado anglosajón, convirtiéndose en un best seller a las pocas horas de ponerse a la venta. Sus lectores la han clasificado como «una delicia, un clásico, una novela impactante, terrorífica…».
Argumento
El título hace referencia a un área de descanso al lado de la carretera, un área de servicio abandonada y cerrada desde hace tiempo. Pete Simmons, un curioso niño de 10 años, decide ir con su bici hasta el área abandonada donde sabe que los chicos mayores van para fumar, colocarse y montárselo con sus chicas.
Allí se encuentra una botella de vodka medio llena que decide probar. Pete acaba emborrachándose y cuando se despierta, descubre un coche aparcado, un coche sin matrícula y cubierto de barro. Un coche que, sin duda, recordará a los que ya aparecieron en anteriores novelas como «Christine» o «Buick 8». La puerta está medio abierta, pero no se ve a nadie dentro…
Bowker lanza los resultados de su encuesta sobre el libro electrónico

El 27 de marzo pasado Bowker lanzó un comunicado de prensa informando sobre los resultados de su Bowker Market Research’s Global eBook Monitor que se enfoca en los lectores y sus hábitos de consumo en materia de libros electrónicos, principalmente en lo que respecta a la compra.
El estudio se realizó en 10 países: Australia, Brasil, Francia, Alemania, India, Japón, Korea del Sur, España, Reino Unido y Estados Unidos. No nos sorprenda que en este estudio no se incluyan datos de países de América Latina (a excepción de Brasil), la falta de adopción y visibilidad en materia del e-book hacen patente que aún no representan mercados competitivos; lo que sí es de sorprender, al menos para mi, es que la India se encuentra entre los países que lideran este mercado, al igual que Estados Unidos, Inglaterra y Australia. Japón y Francia, por su parte, son los mercados donde los lectores menos compran libros electrónicos.
En cuanto a los hábitos de consumo, Brasil se encuentra en pleno crecimiento con más de la mitad de los encuestados dispuestos a comprar un libro electrónico en los próximos 6 meses. Mientras que en Francia 1 de cada 5 encuestados respondieron que estaban considerando comprar un libro electrónico. El estudio revela también gran disparidad de los países en cuanto a géneros literarios se refiere.
Los resultados serán presentados el 2 y 23 de abril, los reportes por país se pondrán a la venta a finales del mismo mes.
Diez mitos sobre la edición digital

En el último año la explosión de los lectores electrónicos en América Latina y España impulsó la aparición de más y más eBooks. En este contexto, comenzaron a reproducirse discusiones y polémicas que muchos ya habíamos visto tiempo atrás en revistas y blogs en inglés.
Alberto Vicente y Silvano Gozzer publicaron en La Vanguardia un texto que recorre muchos de los temas más populares y -como el Club crece cada día y tenemos lectores que recién nos sintonizan- me pareció útil reproducirlo. El original se puede leer acá
1. El libro digital matará a los libros impresos.
Uno de los argumentos más utilizado sobre el avance de las nuevas tecnologías y el cambio de hábitos de los lectores es que el libro digital terminará acabando con el libro impreso. Optimistas tecnológicos, luditas sin reparos, románticos del papel, medios de comunicación, etc., todos ellos han promocionado esta idea, bien para defenderla o bien para atacarla, empobreciendo el debate.
Libros digitales o libros impresos no es la respuesta. Los soportes se irán adaptando a la demanda de los lectores. Y con ellos, los modelos de negocio. Si seguimos ese razonamiento los libros impresos existirán mientras los lectores los quieran y una editorial vea rentable producirlos. Todavía es muy pronto para vaticinar qué porcentajes de libros serán impresos y cuáles digitales. Lo único cierto es que cuando eso ocurra no nos daremos cuenta que está pasando, pues a los libros electrónicos habremos dejado de llamarlos así para llamarlos simplemente libros.
2. Los libros electrónicos deberían costar lo mismo que los impresos.
Este argumento es apoyado por algunos editores, que pretenden establecer los precios de los libros digitales al mismo nivel que los libros impresos para no tener que cambiar su modelo de negocio actual. En un mercado incipiente, donde todo está por hacer, llevamos varios meses viendo intentos de establecimiento de precios o muy caros o muy baratos en relación a la edición impresa.
El problema es que en los libros físicos hay un modelo para establecer el precio por parte del editor en función de los costes de creación y producción, mientras que el formato digital exige un modelo más relacionado con el tipo de contenido y los hábitos de consumo (por suscripción, por descarga, en la nube, etc.). Por lo tanto, el reto es crear una estrategia de precios que sea independiente de la edición impresa, puesto que establecer un precio muy por encima de lo que está dispuesto a pagar el consumidor aleja la posibilidad de un encuentro entre oferta y demanda.
3. Los libros electrónicos no cuesta nada hacerlos y deberían ser gratis.
Este argumento es esgrimido por los lectores que no están dispuestos a pagar nada por los libros electrónicos. Nada más lejos de la realidad. Un libro electrónico incluye gastos de autoría, traducción, corrección, diseño, marketing, promoción, comercialización, etc. Quizá el continente no vale nada pero el contenido sí tiene un precio. Demasiados años conviviendo con el modelo en papel ha provocado que el consumidor asocie el valor al continente y no al contenido. Es por eso que algunas editoriales que no dan valor a la versión electrónica (o comercializan ediciones con errores) solo contribuyen a agravar esta percepción.
4. Un libro electrónico no puede costar más de 3 euros.
Podríamos llamarlo ‘el argumento Amazon’. Incluir en el mismo saco todos los tipos de libros es un error. Los contenidos pueden ser de muchos tipos y representar cosas distintas para los lectores: entretenimiento, ayuda técnica, desarrollo profesional, etc. Todo esto condiciona lo que los lectores están dispuestos a pagar por un libro digital. En mercados más maduros, como el americano, los hay desde los de 3 € hasta los de 60 €. Es decir, los precios tienen más que ver con el uso del contenido o con el modelo de lectura que con el formato en sÍ mismo.
5. Los lectores no quieren pagar por los libros electrónicos.
Dentro de UN concepto tan abstracto como “los lectores” habrá algunos que no estén dispuestos a pagar y otros que estarían dispuestos a pagar si existiera una oferta que cubriera sus necesidades: un producto de calidad, a un precio competitivo y con una experiencia de compra aceptable. Si el año pasado, con el modelo actual aún imperfecto, al menos 1.500 personas estuvieron dispuestas a pagar por alguno de los ebooks más vendidos, deberíamos asumir que en un mercado más maduro esta cantidad se multiplicará. Demandas insatisfechas están generando actividades extramercado y creando en los consumidores el hábito de acceder a los libros sin pagar. Cuanto más se tarde en establecer un mercado sano de libros electrónicos más difícil será establecer un precio por los contenidos.
6. La autoedición acabará con los editores.
Este argumento es esgrimido por los que piensan que la tecnología puede suplir el trabajo del editor. La tecnología no convierte a nadie en editor. Como mucho, pone al alcance de la mano de cualquiera la posibilidad de hacer un libro y de publicarlo, pero el trabajo del editor va más allá. Editar también es seleccionar el contenido y adaptarlo a los requisitos de los lectores (edición, corrección, traducción diseño, etc.).
Si bien es cierto que los nuevos entornos sociales han hecho que la propia opinión de los usuarios sirva como filtro para seleccionar el contenido (es el caso de algunos autores autoeditados de éxito) en la mayor parte de los casos esto solo se aplica a cierto tipo de contenidos, ficción sobre todo. En general, como lectores aún confiamos y confiaremos en la validación que nos da un editor, en especial con el exceso de información que hay en la Red.
7. El DRM impide la piratería.
De todos es sabido los problemas que acarrea el uso de algún tipo de DRM para el usuario, dificultando en muchas ocasiones la compra del mismo, sobre todo con el de Adobe. Pasó en la música y está pasando en los libros. El hecho de incorporar un DRM a los libros no impide la piratería, dado que es relativamente sencillo burlarlos. O innecesario, puesto que la mayoría de los libros que circulan por la red provienen de versiones escaneadas. Este argumento ha sido utilizado por autores y editores. Sin embargo, no tiene ninguna base, dado que la piratería no ha decrecido a pesar de su uso masivo.
8. Las editoriales españolas se están quedando retrasadas respecto al resto del mundo.
Existe la sensación de que en España vamos más retrasados que otros países en materia editorial digital. Nada más lejos de la realidad. Si bien es cierto que en número de títulos España no es de los países que más oferta tiene, sÍ cuenta con varios modelos de lectura muy interesantes. No solo tenemos actualmente dos ofertas bajo suscripción (como Booquo o 24Symbols), sino que también tenemos tres librerías con eReaders propios conectados a las librerías (FNAC, Casa del Libro y Amazon). Adicionalemnte, contamos con plataformas internacionales que están desembarcando (el caso de Kobo y The Copia).
Además, tenemos un número creciente de editoriales digitales como Sin Errata, Ganso y Pulpo, Musa a las 9, Minobitia, Sportbios, etc.; y sellos de grandes editoriales que solo están en digital como B de Books o EnDebate por ejemplo. Aun así, estamos lejos de tener una oferta digital que cubra las necesidades actuales de la demanda.
9. No hay mercado para los libros electrónicos en España.
Según el panel de ebooks de GFK, el año pasado el título que más vendió registró aproximadamente 1.900 descargas; el segundo cobtuvo 1.500. Considerando que este panel no cuenta las ventas hechas en Amazon ni tampoco en otras plataformas extranjeras podemos asumir que las ventas pudieron ser superiores. Es cierto que respecto a los libros impresos la facturación de libros electrónicos está todavía por debajo del 5% del total, pero considerando que la oferta disponible en digital aún es pequeña, los números son no son malos. O al menos, lo suficientemente interesantes para justificar la apuesta por los contenidos digitales.
Por otro lado, hay que decir que aunque vender, por ejemplo, mil descargas parece poco, un editor pequeño suele vender de media aun menos ejemplares en impreso. Podemos decir que estamos más avanzados que Italia, Francia, Portugal u otros países del entorno, o al menos en cifras similares.
10. La edición digital está contribuyendo a la crisis en el sector editorial.
Nada más lejos de la realidad. Este argumento es utilizado en algunos ambientes del sector editorial para determinar que la crisis del sector está en la tecnología y no en las deficiencias del sistema, que acaba pagando el lector. El sector editorial está sufriendo, al menos, dos crisis: estructural y coyuntural. No es un sector, como se dijo al principios del 2008, que fuera ajeno a la crisis económica por ser un sustitutivo de ocio a bajo precio. La caída de las ventas así lo testimonia. Por otro lado, es un sector muy artesanal, que no ha sabido aprovechar los avances tecnológicos para sacar más provecho a las nuevas oportunidades de negocio o para hacerse más eficiente.
Estos son algunos de los mitos más frecuentes sobre el sector digital. Hay más pero hablaremos de ellos en otra ocasión.
El ciberespacio se llena de visitantes en la primera Feria Virtual del Libro

Más de 25.000 visitantes se han paseado en los últimos días por los stands de la feria del libro que se está celebrando entre el 7 y el 11 de marzo. Y de esos 25.000, ni uno solo ha puesto un pie en el edificio que las aloja. El secreto de esa caminata etérea no es metafísico, sino cibernético: las estancias y pasillos por los que han pasado son los de la primera Feria Virtual del Libro del mundo, una iniciativa surgida en España. Una treintena de casetas de editores y un número similar de actividades como charlas, webinarios y conferencias están abiertas al público de todo el mundo las 24 horas del día bajo registro y de manera gratuita.
La feria, dirigida a lectores, autores y editoriales españoles y latinoamericanos, se ha erigido como un proyecto con enfoque hacia la promoción de la creciente industria de los libros digitales, aunque sin dejar el papel de lado. “Existen ferias presenciales dedicadas al libro digital, pero esta es todo lo contrario: lo que es virtual es la feria, pero la intención es que esté representado tanto el libro electrónico como en papel”, asegura Jana González, la directora del evento.
En su jornada inaugural, la feria recibió 15.700 visitas, un 67% de ellas procedentes de España y el resto de América Latina y EE UU, mientras que en el segundo día el número ha superado los 10.000 paseos por el suelo virtual de la feria. “Estamos muy contentos, sobre todo porque nos sabíamos si en la primera edición íbamos a llegar a Latinoamérica”, señala González.
Bubok, la plataforma online de autopublicación de libros e IMASTE, el principal proveedor de ferias virtuales de Europa han sido los impulsores de la iniciativa, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y la participación de editoriales como Planeta, Prisa Ediciones, Vicens Vives o Editex.
La ausencia de un buen número de casas editoriales habituales en las ferias presenciales se explica, de acuerdo con la directora, por el hecho de que “cuando un proyecto es novedoso, siempre hay empresas que arriesgan y otras que no. De todos modos, ya hay algunas que nos han dicho que sí que participarán en el futuro, y otras que no lo han podido hacer ahora por falta de planificación”.
Entre las actividades previstas hay diversos talleres de escritura literaria, maquetación, diseño de portada y autopublicación. También habrá charlas sobre los premios literarios, las licencias, tipografías, ebooks o servicios de traducción, y presentaciones de libros y encuentros digitales con autores como Juan Gómez-Jurado y Manel Loureiro, conocidos como los Ken Follet y Stephen King españoles respectivamente.
Los visitantes cibernéticos pueden participar e interactuar enviando sus preguntas a través de un chat en el que los escritores contestan al otro lado de la cámara, lo mismo que en las charlas y conferencias con otros profesionales del sector.

