2 cosas que no sabe sobre los libros electrónicos

LIbros Electronicos

Se suelen oír maravillas acerca de los libros digitales. Son livianos y fáciles de llevar, dan la posibilidad de consultar diccionarios con solo hacer clic y guardan cientos de textos que siempre se pueden tener a la mano. Sin embargo, se ha descubierto que algunas características de esta tecnología podrían ir en detrimento de la calidad literaria de los libros que se publiquen en un futuro, y se ha empezado a comprobar que la lectura en papel es más beneficiosa para los lectores.

Según un artículo reciente del Wall Street Journal, los libros electrónicos lo saben todo. Saben cuánto se demora una persona en terminar un libro, en qué capítulo se detuvo, cuántas páginas se alcanzan a pasar en una hora y cuáles son los párrafos que se subrayan. Esta información se ha vuelto muy importante para los editores, pues de esta forma pueden conocer en detalle el perfil de los lectores y planear estrategias para seducirlo.

Antes de que llegaran los libros digitales, las editoriales solo podían medir el éxito de un libro a partir del número de copias vendidas, pero ahora tienen muchas más herramientas para saber qué tanto le ha gustado una obra a un lector y qué es específicamente lo que está buscando. “Si el 90% de los lectores dejan de leer después del quinto capítulo, el editor y el autor tienen una idea muy clara de la forma en que el libro ha sido recibido”, explica Todd Humphrey, ejecutivo del portal de libros electrónicos Kobo.

Según los datos recopilados por portales como Amazon y Apple, libros como Los juegos del hambre o Cincuenta sombras de Grey generalmente son leídos rápidamente y, al terminar, el lector pasa de inmediato al siguiente libro de la trilogía. Por el contrario, hay otras obras que el lector lee por 15 o 20 minutos y luego las abandona, estos textos suelen ser de no ficción. Dentro de esta información se ha encontrado que la frase más subrayada  en la historia de los libros electrónicos ha sido “Porque algunas veces las cosas le pasan a la gente cuando no está preparada para enfrentarlas”, de Los juegos del hambre.

Según Humphrey, Kobo está empezando conversaciones con las editoriales para compartir esta información. “La idea es asesorar a nuestros colegas para que, por ejemplo, conozcan en qué capítulo de qué libro los lectores están abandonando la lectura”, explica.

Aunque los editores están felices, los escritores no están convencidos de que estas mediciones sean tan beneficiosas. El autor inglés Melvin Burgess asegura: “Me causa fascinación la idea de saber cómo lee la gente mis libros, quién los lee y cuándo. Pero hay un peligro en el asunto: empezar a responder siempre a lo que quieren los lectores”.

Si los autores solo escribieran lo que los lectores piden, las librerías estarían repletas de best sellers. Obras al estilo de “Los juegos del hambre” se venderían por montones, y Tolstoi y Kafka se quedarían en los estantes. Se sacrificaría la calidad literaria por las necesidades del mercado, luego de un proceso en el que la privacidad del lector sería invadida para sacar cifras y determinar qué es lo que busca en un libro.


Las ventajas del papel

Quienes han desarrollado aparatos como el Kindle aseguran que su pantalla está creada con herramientas de última tecnología y que, por lo tanto, leer en un libro electrónico es tanto o más cómodo que leer en papel. Sin embargo, los últimos estudios sobre el tema han revelado que existen diferencias y que leer en el papel puede resultar más beneficioso para los lectores.

Kate Garland, académica de la Universidad de Leicester en Inglaterra, es una de las pocas científicas que ha trabajado el tema y ha descubierto lo siguiente: al bombardear a las personas con información desconocida a través de libros electrónicos, les cuesta más trabajo memorizar lo que leen, así que deben repetir la lectura una y otra vez. Es decir, es más difícil retener información cuando se leen libros digitales.

Adicionalmente, se comprobó que aquellas personas que leen en papel no solo recuerdan lo que leen, sino que realmente lo comprenden. Contrario a lo que ocurre con los lectores de libros digitales, que requieren varias repeticiones para llegar al grado de aprendizaje de los otros.

Según los estudios, entre más pequeña es la pantalla, es más difícil memorizar los contenidos, así que lo menos conveniente es leer en celulares. Además, se ha comprobado que la gente lee con más lentitud en los dispositivos electrónicos que en los libros impresos.

A partir de estos estudios, se ha empezado a creer que la gente debería recurrir a los libros físicos cuando se vayan a analizar ideas y conceptos complejos que sea necesario integrar con profundidad en la memoria.

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El Pulitzer Richard Russo odia el libro digital

Richard Russ

Su nueva obra, «Interventions», solo estará disponible en formato impreso y será «como un libro de los de antes»


Richard Russo no es uno de ellos. Porque últimamente muchos autores creen que han encontrado la horma de su zapato en las nuevas tecnologías, la venta por Internet y el libro electrónico. Para ellos, es la mejor (y generalmente) más barata, directa y multitudinaria forma de darse a conocer y tener ese público millonario con el que siempre soñaron.

Pero Richard Russo, Pulitzer del 2002 (por su novela «Empire Falls»), y uno de los novelistas (y guionistas) más cotizados hoy en los Estados Unidos no es como decíamos uno de ellos.

Russo se ha puesto en plan numantino y ha anunciado que su próxima obra, «Interventions» no se venderá como eBook, como libro electrónico. Russo asegura que así quiere rendir «homenaje al libro impreso» y de paso que los libreros locales también salgan ganando, ya que anima a sus posibles lectores a que deserten de la patria digital y vuelvan a la librería de la esquina.

No solo de pan digital vive el hombre

Es más, el escritor asegura que no solo del pan digital vive el hombre. «Ningún lector puede sobrevivir tan solo con libros electrónicos», ha señalado a Associated Press. Más adelante, añadió que «el rápido crecimiento de la venta de eBooks y la venta a través de Internet de libros impresos constituyen una amenaza para los libreros, las empresas editoriales y los nuevos autores».

Para defender su tesis, Richard Russo ha decidido publicar su nuevo libro con mimo y con detalle. Su hija Kate, pintora, y su yerno Tom Butler, se ocuparán de las ilustraciones y el diseño de los cuatro tomos. Cada uno de ellos consiste en una caja que incluye tres cuentos y una novela corta con dibujos de Kate y una cuidadísima impresión.

La edición le ha sido encargada a una empresa local, Down East Books, cercana a la propia casa de Richard Russo, en la localidad de Camden, en Maine, al noreste de los Estados Unidos. Russo también ha destacado que quiere devolver al lector la sagrada experiencia de encontrarse «ante un libro libro, un libro de los de antes».

Adictos a las venta online

Para el novelista, este tipo de iniciativas se enmarcarían en el creciente rechazo que algunos sectores están empezando a sentir ante las compras de libros en Internet, que convierten al lector en una especie de adicto a las teletiendas.

No es la primera vez que Russo se lía la manta a la cabeza de la edición digital. A finales de año ya criticó los sistemas de verificación de precios de Amazon, que según él inducen claramente a la compra de libros en formato digital. En cualquier caso, la edición impresa de estas «Interventions» está a disposición de cualquier lector en la página de amazon. En formato impreso, eso sí.

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