Apple y cuatro editoriales permitirán descuentos en libros electrónicos para librarse de multa de Bruselas

Apple Monopolio

El Ejecutivo comunitario ha convertido este jueves en jurídicamente vinculantes las medidas correctivas ofrecidas por estas compañías para resolver los problemas de competencia detectados por Bruselas y ha detenido el procedimiento sancionador.

No obstante, en caso de incumplimiento, la Comisión podrá imponer una multa de hasta el 10% de su volumen de negocios sin tener que demostrar una infracción.

“Aunque cada editorial y cada distribuidor de libros electrónicos es libre de elegir la relación comercial que prefiera, cualquier forma de colusión para restringir o eliminar la competencia es simplemente inaceptable”, ha dicho el comisario de Competencia, Joaquín Almunia.

“Los compromisos propuestos por Apple y las cuatro editoriales restaurarán las condiciones normales de competencia en este mercado nuevo y cambiante, en beneficio de los compradores y lectores de libros electrónicos”, ha agregado.

En diciembre de 2011, el Ejecutivo comunitario lanzó una investigación formal contra Apple y las grandes editoriales por indicios de que habían alcanzado un acuerdo ilegal para limitar la competencia en la venta de libros electrónicos y mantener los precios elevados.

En particular, Bruselas mostró su preocupación por la naturaleza y las cláusulas de los ‘contratos de agencia’ concluidos entre las editoriales y los distribuidores para la venta de libros electrónicos, con la ayuda de Apple. A su juicio, este tipo de contratos permite más control de las editoriales sobre los precios minoristas y tienen como objetivo aumentar estos precios o al menos impedir su descenso.

Las cinco empresas ofrecen poner fin a los ‘contratos de agencia’ existentes y abstenerse de incluir en nuevos contratos la denominada cláusula de nación más favorecida sobre precios durante cinco años.

Además, durante un periodo de dos años, las cuatro editoriales no restringirán, limitarán u obstaculizarán la capacidad del minorista de fijar, modificar o reducir los precios minoristas, o de ofrecer descuentos en el precio o promociones.

La Comisión ha concluido que estos compromisos “son adecuados para restaurar y mantener la competencia en materia de precios para la venta de libros electrónicos”. El Ejecutivo comunitario también abrió un procedimiento contra la editorial Penguin y sigue en negociaciones para que esta empresa ofrezca medidas correctivas similares.

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Apple llega a acuerdo por eBooks

Apple y cuatro grandes casas editoriales permitirán que minoristas como Amazon vendan publicaciones digitales con descuentos durante dos años, una concesión que busca poner fin a una investigación de la UE sobre actividades monopólicas y evitar posibles multas, dijo este viernes una persona familiarizada con el tema.

En diciembre del año pasado, el regulador anitimonopolios de la UE abrió una investigación sobre acuerdos de precios de publicaciones digitales de Apple con las casas editoras, diciendo que estas podrían perjudicar la competencia en Europa.

Las cuatro casas editoriales son Simon & Schuster, la unidad de News Corp HarperCollins, Hachette Livre del grupo francés Lagardere SCA y Verlagsgruppe Georg von Holtzbrinck, que posee la filial alemana de Macmillan.

Las editoriales lograron acuerdos con Apple bajo los cuales las versiones digitales de sus libros se venden a precios fijos en el servicio de compras iTunes de la firma, que da a Apple el 30% de lo recaudado en las ventas.

Los acuerdos especificaban originalmente que otras minoristas, como Amazon, no podían vender las publicaciones digitales a un precio más bajo.

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La magia del eBook: leer y ser leído

Libros Electronicos

“Todavía no tengo información. Es un error capital teorizar antes de tener datos. El insensato empieza a torcer los hechos para que encajen en la teoría, en vez de que la teoría encaje en los hechos”. Esta frase del libro Las aventuras de Sherlock Holmes, de sir Arthur Conan Doyle, fue subrayada hasta la fecha por 5219 usuarios de Kindle.

El ebook de Amazon permite subrayar un pasaje y escribir al margen de un libro. Pero esas anotaciones, antes estrictamente personales, hoy pueden ser compartidas por los responsables de la edición de los textos ya que los dispositivos electrónicos de lectura colectan esa información sensible para los editores.

Velocidad y tiempo de lectura, página en la cual se abandona, párrafos que más impactan; todo queda registrado.

Como el Kindle, prácticamente todos los programas de lectura y los soportes electrónicos de libros le hacen una “devolución” al editor acerca del recorrido de un texto. Se puede saber en primer lugar si es leído, luego también si es guardado –o parte de él-, qué tema es más consultado -si se trata de una enciclopedia-, en qué parte se estanca la lectura y que pasajes causaron más impacto.

No es difícil imaginar hasta qué punto esta información se volverá cada vez más importante, influirá en las decisiones editoriales y pronto será incluso objeto de comercialización. Qué editar o reeditar, qué pasajes de un libro ofrecer gratuitamente a modo de “anzuelo” para pescar lectores y hasta el lanzamiento de mini-textos concentrados en temas de mayor interés, son algunas de las iniciativas que estarán determinadas por estos datos.

Entre algunas primeras conclusiones a las cuales han llegado libreros y editores está la de que la ficción se lee por lo general de un tirón mientras que el ensayo es consumido por fragmentos. Esto podría llevar a ediciones reducidas de textos de no ficción limitadas a los pasajes o temas más buscados.

El libro electrónico permite saber cuántas personas subrayaron un mismo pasaje clave y sobre esa base Amazon elabora un ránking, cuyo podio en este momento es ocupado por el segundo tomo de la trilogía The Hunger Games (Los juegos del hambre), ficción de Suzanne Collins sobre un mundo postapocalítico. La frase, subrayada por 17784 personas, es: “Porque a veces le suceden cosas a la gente y ésta no está preparada para afrontarlas”.

La siguiente frase es de Jane Austen, la novelista inglesa de enorme fama póstuma: “Es una verdad universalmente aceptada, la de que un hombre soltero en posesioón de una gran fortuna, debe estar buscando una esposa” (en Orgullo y prejuicio). Impactó a 9260 usuarios de Kindle.

Entre los 50 primeros puestos, se repiten pasajes de la saga de Suzanne Collins (best seller del momento) y de las novelas de Jane Austen, alternados con el citado Conan Doyle, con Oscar Wilde (El Retrato de Dorian Gray) y Dale Carneggie, el ya fallecido y ahora reeditado precursor del coaching (Cómo ganar amigos e influir sobre las personas).

De Wilde llamó la atención la frase: “Elijo a mis amigos por su buena apriencia, mis conocidos por su buen carácter y mis enemigos por su buen intelecto”.

Y de Carneggie la sentencia: “La crítica es fútil porque pone a la persona a la defeniva y usualmente la lleva a esforzarse por justificarse a sí mismo. La crítica es peligrosa, porque lastima el precioso orgullo de la persona, hiere su sentido de importancia y despierta resentimiento”.

En adelante, habrá que saberlo: mientras nos sumergimos en nuestro ebook, alguien estará leyendo por encima de nuestro hombro…

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2 cosas que no sabe sobre los libros electrónicos

LIbros Electronicos

Se suelen oír maravillas acerca de los libros digitales. Son livianos y fáciles de llevar, dan la posibilidad de consultar diccionarios con solo hacer clic y guardan cientos de textos que siempre se pueden tener a la mano. Sin embargo, se ha descubierto que algunas características de esta tecnología podrían ir en detrimento de la calidad literaria de los libros que se publiquen en un futuro, y se ha empezado a comprobar que la lectura en papel es más beneficiosa para los lectores.

Según un artículo reciente del Wall Street Journal, los libros electrónicos lo saben todo. Saben cuánto se demora una persona en terminar un libro, en qué capítulo se detuvo, cuántas páginas se alcanzan a pasar en una hora y cuáles son los párrafos que se subrayan. Esta información se ha vuelto muy importante para los editores, pues de esta forma pueden conocer en detalle el perfil de los lectores y planear estrategias para seducirlo.

Antes de que llegaran los libros digitales, las editoriales solo podían medir el éxito de un libro a partir del número de copias vendidas, pero ahora tienen muchas más herramientas para saber qué tanto le ha gustado una obra a un lector y qué es específicamente lo que está buscando. “Si el 90% de los lectores dejan de leer después del quinto capítulo, el editor y el autor tienen una idea muy clara de la forma en que el libro ha sido recibido”, explica Todd Humphrey, ejecutivo del portal de libros electrónicos Kobo.

Según los datos recopilados por portales como Amazon y Apple, libros como Los juegos del hambre o Cincuenta sombras de Grey generalmente son leídos rápidamente y, al terminar, el lector pasa de inmediato al siguiente libro de la trilogía. Por el contrario, hay otras obras que el lector lee por 15 o 20 minutos y luego las abandona, estos textos suelen ser de no ficción. Dentro de esta información se ha encontrado que la frase más subrayada  en la historia de los libros electrónicos ha sido “Porque algunas veces las cosas le pasan a la gente cuando no está preparada para enfrentarlas”, de Los juegos del hambre.

Según Humphrey, Kobo está empezando conversaciones con las editoriales para compartir esta información. “La idea es asesorar a nuestros colegas para que, por ejemplo, conozcan en qué capítulo de qué libro los lectores están abandonando la lectura”, explica.

Aunque los editores están felices, los escritores no están convencidos de que estas mediciones sean tan beneficiosas. El autor inglés Melvin Burgess asegura: “Me causa fascinación la idea de saber cómo lee la gente mis libros, quién los lee y cuándo. Pero hay un peligro en el asunto: empezar a responder siempre a lo que quieren los lectores”.

Si los autores solo escribieran lo que los lectores piden, las librerías estarían repletas de best sellers. Obras al estilo de “Los juegos del hambre” se venderían por montones, y Tolstoi y Kafka se quedarían en los estantes. Se sacrificaría la calidad literaria por las necesidades del mercado, luego de un proceso en el que la privacidad del lector sería invadida para sacar cifras y determinar qué es lo que busca en un libro.


Las ventajas del papel

Quienes han desarrollado aparatos como el Kindle aseguran que su pantalla está creada con herramientas de última tecnología y que, por lo tanto, leer en un libro electrónico es tanto o más cómodo que leer en papel. Sin embargo, los últimos estudios sobre el tema han revelado que existen diferencias y que leer en el papel puede resultar más beneficioso para los lectores.

Kate Garland, académica de la Universidad de Leicester en Inglaterra, es una de las pocas científicas que ha trabajado el tema y ha descubierto lo siguiente: al bombardear a las personas con información desconocida a través de libros electrónicos, les cuesta más trabajo memorizar lo que leen, así que deben repetir la lectura una y otra vez. Es decir, es más difícil retener información cuando se leen libros digitales.

Adicionalmente, se comprobó que aquellas personas que leen en papel no solo recuerdan lo que leen, sino que realmente lo comprenden. Contrario a lo que ocurre con los lectores de libros digitales, que requieren varias repeticiones para llegar al grado de aprendizaje de los otros.

Según los estudios, entre más pequeña es la pantalla, es más difícil memorizar los contenidos, así que lo menos conveniente es leer en celulares. Además, se ha comprobado que la gente lee con más lentitud en los dispositivos electrónicos que en los libros impresos.

A partir de estos estudios, se ha empezado a creer que la gente debería recurrir a los libros físicos cuando se vayan a analizar ideas y conceptos complejos que sea necesario integrar con profundidad en la memoria.

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El «Gran Hermano» de la lectura te vigila

Big Eye

La irrupción del mundo digital en el negocio editorial ha cambiado tanto las reglas del juego que ya hay quien no sabe cómo leer. Más allá de si el libro electrónico le está comiendo terreno al de papel (que no lo está haciendo) o si la Red promueve la piratería (que no lo hace, al menos no tanto), lo cierto es que, afortunadamente, la lectura sigue siendo un hábito en todo aquel que ama los libros.

Eso sí, la conversión del e-book en realidad ha transformado los hábitos de lectura, hasta el punto de que la privacidad ya no es un problema (las tabletas no se forran con papel de periódico) y la versatilidad de la plataforma permite usos (y abusos) insospechados de los libros y sus derivados.

De este modo, hasta hace relativamente poco, las editoriales solo podían intuir los gustos de sus lectores a través de las cifras de venta, pero desconocían la relación de estos con las obras. No sabían cuánto tiempo tardaban en leer un libro de, por ejemplo, 800 páginas, ni si lo abandonaban al final del tercer capítulo o si anotaban curiosidades y lo firmaban al inicio.

Sin embargo, ya podemos decir que el «Gran Hermano de la Lectura» vigila a cuantos lectores nos apostamos al otro lado de la tableta. Los libros electrónicos se han convertido en una inmejorable fuente de información para las editoriales, al describir con inusitada precisión el comportamiento de los lectores. Según un reciente artículo publicado por «The Wall Street Journal», Google, Apple y Amazon, «dueñas» del mercado del ebook, rastrean el tiempo que los usuarios tardan en leer un libro, cómo es su lectura y qué palabras usan para encontrar textos.

Las editoriales saben lo que lees

¿Cómo lo hacen? Gracias a las aplicaciones del Kindle (el lector de e-books de Amazon), el Nook (de Barnes & Noble) y el iPad, encargadas de registrar cuantos movimientos lleva a cabo un lector. Dicha información es de gran valor para las editoriales, que acceden al corazón de sus lectores sin miedo a equivocarse… o a ser descubiertas.

Por poner como ejemplo una de las sagas más exitosas de los últimos meses, cuando un usuario de Nook termina el primer libro de «Los juegos del hambre» se descarga la siguiente entrega. En este sentido, los lectores que utilizan Kobo suelen tardar siete horas en leer el último libro de la saga de Collins (57 páginas por hora, aproximadamante), el mismo tiempo que emplearon 18.000 usuarios de Kindle con la segunda entrega.

Información útil para las ventas

Según confiesa al «Wall Street Journal» Jim Hilt, subdirector de libros electrónicos de Barnes & Noble, ellos ya han empezado a compartir esta información con algunas editoriales con ánimo de ayudarles a publicar libros que interesen a los lectores. De hecho, Hilt reconoce que al descubrir que los lectores abandonan libros largos de no ficción, Barnes & Noble optó por publicar textos periodísticos largos con los que el lector se sienta más identificado.

Y es que, según los datos que aporta Nook, los lectores acaban rápidamente las novelas pero abandonan con facilidad los libros largos de no ficción, que suelen leer de forma paulatina. Asimismo, aquellos que leen novela negra, ciencia ficción y novelas rosas lo hacen más rápidamente que los que leen ficción y, además, terminan todas las obras.

¿Y todo eso es legal? En el caso de Amazon, se sabe que almacena información de qué libros se leen y se descargan, ya que los usuarios del Kindle firman un acuerdo que lo permite. Pero, según los adalides de la privacidad, los usuarios de ebooks deberían estar protegidos frente a esa tecnología.

Pero, de todos los recientes experimentos editoriales, el de Coliloquy es uno de los que más llama la atención. Y es que los lectores pueden decidir los argumentos y determinar la suerte de los personajes en sus libros electrónicos, disponibles para Nook, Kindle y Android. Un nuevo universo virtual que abre el abanico de posibilidades de una industria que cada día es más real.

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El Pulitzer Richard Russo odia el libro digital

Richard Russ

Su nueva obra, «Interventions», solo estará disponible en formato impreso y será «como un libro de los de antes»


Richard Russo no es uno de ellos. Porque últimamente muchos autores creen que han encontrado la horma de su zapato en las nuevas tecnologías, la venta por Internet y el libro electrónico. Para ellos, es la mejor (y generalmente) más barata, directa y multitudinaria forma de darse a conocer y tener ese público millonario con el que siempre soñaron.

Pero Richard Russo, Pulitzer del 2002 (por su novela «Empire Falls»), y uno de los novelistas (y guionistas) más cotizados hoy en los Estados Unidos no es como decíamos uno de ellos.

Russo se ha puesto en plan numantino y ha anunciado que su próxima obra, «Interventions» no se venderá como eBook, como libro electrónico. Russo asegura que así quiere rendir «homenaje al libro impreso» y de paso que los libreros locales también salgan ganando, ya que anima a sus posibles lectores a que deserten de la patria digital y vuelvan a la librería de la esquina.

No solo de pan digital vive el hombre

Es más, el escritor asegura que no solo del pan digital vive el hombre. «Ningún lector puede sobrevivir tan solo con libros electrónicos», ha señalado a Associated Press. Más adelante, añadió que «el rápido crecimiento de la venta de eBooks y la venta a través de Internet de libros impresos constituyen una amenaza para los libreros, las empresas editoriales y los nuevos autores».

Para defender su tesis, Richard Russo ha decidido publicar su nuevo libro con mimo y con detalle. Su hija Kate, pintora, y su yerno Tom Butler, se ocuparán de las ilustraciones y el diseño de los cuatro tomos. Cada uno de ellos consiste en una caja que incluye tres cuentos y una novela corta con dibujos de Kate y una cuidadísima impresión.

La edición le ha sido encargada a una empresa local, Down East Books, cercana a la propia casa de Richard Russo, en la localidad de Camden, en Maine, al noreste de los Estados Unidos. Russo también ha destacado que quiere devolver al lector la sagrada experiencia de encontrarse «ante un libro libro, un libro de los de antes».

Adictos a las venta online

Para el novelista, este tipo de iniciativas se enmarcarían en el creciente rechazo que algunos sectores están empezando a sentir ante las compras de libros en Internet, que convierten al lector en una especie de adicto a las teletiendas.

No es la primera vez que Russo se lía la manta a la cabeza de la edición digital. A finales de año ya criticó los sistemas de verificación de precios de Amazon, que según él inducen claramente a la compra de libros en formato digital. En cualquier caso, la edición impresa de estas «Interventions» está a disposición de cualquier lector en la página de amazon. En formato impreso, eso sí.

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Poco conocidos pero con gran proyección: 12 escritores colombianos elegidos por la revista ‘Granta’

PowerPaola

Nicolás Suescún, Fanny Buitrago, Ricardo Cano Gaviria, Jaime Manrique, Tomás González, Nayla Chehade, Eduardo García Aguilar, Louis de Bernières, Evelio Rosero, Carolina Sanín, Juan David Correa, Andrés Felipe Solano y Paola Gaviria son los elegidos.

Las categorías literarias están para revelarse inoperantes y entre generaciones, manifiestos y bums, la idea del parricidio ha sido recurrente en la narrativa, incluida la colombiana. No han faltado ‑ni faltan‑ autores con varias horas pendientes en el diván, pero la más reciente edición de la revista Granta en español muestra que desde los contemporáneos de García Márquez hasta los nacidos en los 70 hay un buen número de escritores sin complejos que no necesitaron renegar del paternal realismo mágico. En el Olimpo están los semidioses y en la tierra todos los mortales ya conocieron el hielo.

Colombia. Sus armas ocultas es el nombre de la Granta número 12, dedicada a brindar un panorama complejo de la ficción que se está escribiendo en Colombia: desde Nicolas Suescún (nacido en 1937) hasta Paola Gaviria y Andrés Felipe Solano (de 1977).

Aunque la intención del número es establecer un diálogo antes que una antología, la elección de doce nombres colombianos que representan cuatro décadas muy distintas no puede pasar por debajo de la mesa y deja en el aire la cuestión de las ausencias. Fueron seis meses de lecturas, recomendaciones y consejos para llegar a estas armas ocultas, que en efecto comparten espacio con siete escritores internacionales: Louis de Bernières, Lydia Davis, Aleksandar Hemon, Alice Munro, Julie Otsuka, Majo Ramírez y el difunto corresponsal de The New York Times Anthony Shadid. Los editores de la revista, Valerie Miles y Aurelio Major, tomaron el título del poema “Batallas hubo” de Álvaro Mutis: “el tiempo, en fin, con sus armas ocultas. / Nada nuevo.”, idea que define el carácter soterrado de la lectura que proponen.

Entre los doce elegidos no hay ascensiones al cielo ni narcotráfico y es ahí donde la propuesta transversal de Major y Miles merece un aparte: los relatos podrán gustar más o menos, pero todos configuran una narrativa de proyección internacional que ojalá convoque curiosidad entre otros editores, como ya ocurrió con la selección de los 22 autores jóvenes latinoamericanos y españoles, de hace año y medio, hecha por la misma revista.

Tomás González (1950) y Evelio Rosero (1958) pueden considerarse los de mayor prospección. El primero acaba de publicar en España La luz difícil, (Alfaguara), si bien había tenido una tímida presencia iberoamericana con Norma. Sus grandes momentos narrativos están hechos de supresión de elementos y ese carácter silencioso se refleja en los cuentos inéditos de Granta: “El lejano amor de los extraños” y “Nostalgia por el mar ya visto”.

Del otro lado, Rosero ganó en 2007 el II Premio Tusquets de Novela con Los ejércitos, título que puede dialogar en igualdad de condiciones con cualquier clásico contemporáneo de la literatura iberoamericana. Este año publicó La carroza de Bolívar (Tusquets), y aunque el cuento “Como nunca en la vida” es de 1991, muestra la vigente habilidad del colombiano para relatar las tensiones tácitas en todas las relaciones que establecen hombres y mujeres. Dos escritores parcos en persona; comedidos y precisos en su obra.

Nicolás Suescún es el más cercano a la generación del boom en términos de edad y en “El predominio de la sensatez” habla de los tormentos de un político que trata de escribir sus memorias. Leerlo es asistir a una especie de monólogo indirecto, con una primera persona algo penosa similar a la de Fanny Buitrago (1945) en “Festejos en tu honor”, sobre la fama desgastada.

Aunque distintas formas de exilio están compartidas por los doce, Ricardo Cano Gaviria (1946), Jaime Manrique (1949), Eduardo García Aguilar (1953) y Nayla Chehade (1953) tienen la particularidad de haber vivido fuera del país tanto o más tiempo que adentro, por lo que incluso para los colombianos pueden parecer notas al margen de la literatura nacional. “Un león en la playa”, de Cano Gaviria, es el único sin nexos geográficos con Colombia, mientras que “Ifigenia colombiana”, de García Aguilar, es un buen ejemplo de cuánto cambia la rememoración de la infancia y la juventud cuando se hace desde otro lugar. Es el recuerdo de un episodio simbólico que reconstruye lo que somos, lejos del lugar donde estuvimos, como ocurre también en “Volver”, de Jaime Manrique, breve relato autobiográfico de su larga relación amorosa con un artista plástico.

El caso de Chehade merece un punto aparte, pues no ha publicado libro alguno en su país, pero “Ardiente es el paraíso” adelanta una novela y cuenta un episodio de la inmigración sirio-libanesa a la costa atlántica colombiana, el proceso de intercambio cultural más intenso que tuvo Colombia durante el siglo XX.

Aunque nacida en Quito, Paola Gaviria ‑nombre código: PowerPaola‑ es colombiana a casi todos los efectos y su “Km. 11” es la primera historia gráfica que publica Granta en español. Como ella, Carolina Sanín (1973), Juan David Correa (1976) y Andrés Felipe Solano, hacen parte de una generación nacida en los 70 que recientemente se ha abocado a escribir sobre su experiencia ante la violencia colombiana de los 80 y los 90, si bien entre los tres solo el relato de Correa, “Los cuerpos”, se mueve en ese contexto. En “Apocatástasis” Sanín hace un ejercicio metaliterario, bellatiniano, y en “Los hermanos Cuervo” Solano brinda otro adelanto de su segunda novela, muy esperada tras su inclusión en la Granta de los jóvenes narradores latinoamericanos.

Cuatro décadas de un país que no se compone solo de realismo mágico, doce escritores que se reconocen en esta lectura colectiva. Ni incesto, ni parricidio: las armas ocultas de Colombia están hechas de literatura.

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eBooks superan en ingresos por primera vez a los libros de tapa dura en EE.UU.

Ebooks en USA

Es uno de los titulares que con más miedo esperaban libreros y en parte editores: los beneficios por ventas netas procedentes de los libros electrónicos han superado ya a los que las editoriales facturan vía tapa dura.

Los números llegan de Estados Unidos, un mercado más avanzado en la adopción del ebook que otros (como por ejemplo el español), pero muestra el camino que podrían seguir los demás a medidas que los «ereaders» y los tablets se vayan haciendo cada vez más populares y vayan consiguiendo crear una mayor masa de lectores desde estos dispositivos.

Durante el primer trimestre del año, los ebooks reportaron a la industria editorial estadounidense 282,3 millones de dólares en beneficios por ventas netas, un 28,1% más que en el mismo período del año precedente, según cifras de la Association of American Publishers (AAP), los editores estadounidenses que recoge Mashable.

Por su parte, la tapa dura, aunque creció un 2,7%, cerró el trimestre con 229,6 millones de dólares y el libro de bolsillo con 299, 8 millones de dólares y una caída del 10,5%.

Así, el libro electrónico supera de forma bastante cómoda al libro de tapa dura y, aunque sigue por detrás del barato libro de bolsillo, se posiciona a no muy amplia distancia del mismo. La abrupta caída de las ventas de bolsillo y el crecimiento bastante llamativo del ebook podrían confirmar que pronto uno caerá ante el dominio del otro.

Especialmente teniendo en cuenta el crecimiento igualmente reseñable de la oferta de ereaders y tabletas que está asumiendo el mercado: un aumento tal que es más que probable que hoy (durante la noche en horario español), Microsoft presente su propia tableta o su propio ereader.

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Google lanza en España su tienda de venta de `eBooks´

Google Play

Google entra en España como nuevo vendedor de e-books para competir directamente con Amazon, Apple y Casa del Libro. Desde su pasarela de comercio electrónico Google Play Books, el megabuscador ofrece un catálogo de novedades digitales de muchos de los grandes grupos españoles, además de clásicos gratuitos, hasta sumar 100.000 ejemplares.

Entre los autores que podemos encontrar en las vitrinas de Google Play Books, están desde Gabriel García Márquez a Paul Auster, de Philip Roth a Stephen King, o bien Aleix Saló, Juan Gómez-Jurado, Matilde Asensi, Carlos Ruiz Zafón y María Dueñas, entre otros escritores superventas.

El bautismo de Google Play Books se produce después de que el megabuscador hubiera retrasado desde Navidades su salida en España por “cuestiones técnicas”. 

Google necesitaba ajustar su tecnología a la legislación española; es decir, lograr que su pasarela reconociera el factor de la ley de precio fijo, el esquema del 18% de IVA que grava el e-book, así comolograr ampliar sus acuerdos editoriales.

Todo ello retardó el lanzamiento previsto, según nos confirmaba hace unos meses Luis Collado, director de Google eBooks en España y Portugal.

Con su pasarela de venta de libros electrónicos, la multinacional ya está presente en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Australia. También en Europa continental, con Alemania e Italia como primeros mercados y desde anoche España como país preferente.

La tienda de e-books de Google Play será una plataforma de venta de libros digitales que combinará la compra bajo descarga con el modelo de lectura en la nube desde cualquier dispositivo (ordenador, tableta, e-reader y móvil), tanto para Android, iPad e iPhone. 

Una de sus diferencias frente a la competencia es que el comprador puede visualizar gran parte del libro, y no sólo el primer capítulo, antes de ejecutar la compra. No en vano, la pasarela aúna el sistema de visualización de libros digitales Google Books a la tienda de venta directa de e-books en Google Play.

Entre las editoriales presentes en Google Play Books podemos encontrar a Planeta, Random House Mondadori, Roca Editorial, Harlequin y Grup 62. Fuentes de Google nos confirman que, en breve, se sumarán más sellos editoriales. 

Así, el lanzamiento de Google Play Books confirma que España es un mercado preferente para las plataformas internacionales de venta de libros electrónicos. Con el terremoto que supuso Amazon y ahora la llegada de Google, se presume que otros operadores como The Copia o Kobo apuesten también por nuestro país.

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¿ Por qué creemos que el eBook habrá de ganar la batalla sobre el libro de papel ? – Parte I

IMpresos

(Esta columna, que se ofrecerá en varias entregas, forma parte de la publicacion periódica del Estudio Adolfo Ruiz & Asociados, “Perspectivas Microeconómicas”.)


En toda la historia de la humanidad, jamás se publicaron tantos libros

Actualmente, en el mundo se publica un libro cada 30 segundos. O sea, alrededor de 300 ejemplares por día, o 1.500.000 por año. Unos años después del invento de la imprenta, sólo se editaban un par de centenas de libros por año, siempre en ediciones que no superaban el millar de ejemplares. Dos siglos después del invento de Johannes Gutenberg[1], la cifra había aumentado sólo a dos mil títulos por año. Pero actualmente, alcanzamos a editar en forma impresa un millón de nuevos títulos por año. Resumiendo, daría la impresión que hubiera más escritores y más libros que lectores[2].

En el último quinquenio se importaron a Argentina nada menos que 140.000 toneladas de libros, por un valor de 550 millones de dólares, mientras que aquí se editaron 90 millones de unidades en el último año, o sea algo más de dos libros por cada habitante[3]. A ellos, habría que agregar los títulos que se imprimieron en nuestras imprentas. Ahora bien, desde un punto de vista de management, la primera pregunta que debiéramos hacernos es: ¿estas toneladas de libros son compradas por sus lectores finales? La segunda es: ¿qué porcentaje de los libros que se compran son leídos realmente? La tercera es: ¿se comprarían y, eventualmente, se leerían en mayor cantidad si los libros fueran más económicos en precio?

Los costos de editar libros en papel

Las principales erogaciones de un libro impreso están constituidas por:  a) el costo del papel sobre el que  se lo imprime –generalmente el más relevante de todos ellos, porque el papel deberá ser transportado y habrás que pagar su flete, tanto antes como después de impreso; y porque además, este costo se mantendrá sin modificaciones en las subsiguientes ediciones, pues éstas no se beneficiarán con una mayor escala de volúmenes a editar;  b) el costo de su impresión gráfica que, en cambio, sí tiene un valor decreciente en las siguientes rediciones;  c) el costo de depósito y guarda de los libros editados, no solamente por su volumen físico ocupado sino por el costo financiero que ello implica; y  d) el costo de la distribución física hacia los puntos de venta.

Dejamos aparte –por el momento- los llamados costos de promoción, pues éstos son casi siempre controlables y, por otra parte, son aplicables tanto a los libros impresos como a los electrónicos, como así también los correspondientes a derechos de autor, pues estos –que son variables en función las unidades vendidas- dependen de la actualidad, del interés o del atractivo del tema que aborde el libro, o bien, del renombre de su autor (y su incidencia también sería igual para ambos casos). Pero entre aquellos nombrados anteriormente, no cuesta mucho trabajo comprender las ventajas competitivas de que goza el libro electrónico, que evita o reduce casi todos aquellos costos.


[1] Herrero alemán, inventor de la imprenta de tipos móviles moderna (hacia 1450), cuyo verdadero nombre era Federico Gensfleisch, y luego adoptó el de su casa paterna zum Gutenberg. www.Wikipedia.com

[2] “Del libro sagrado al desechable”, por Mori Ponsowy, en La Nación, 03-05-2012.

[3] “Curiosa justificación de las trabas de Moreno s los libros importados”, declaraciones del industrial gráfico, Juan Carlos Sacco. A La Nación, 28-03-2012.

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